El sol y el verano vienen siempre de la mano

A muchos nos gusta ponernos morenos y disfrutar de ese placer que es tumbarse en la playa y la piscina… y relajarse sin obligaciones.

El astro rey nos ofrece excelentes beneficios…

Mejora el estado de ánimo, se ha demostrado con estudios que el momento en el que se produce más serotonina es cuando nos da el sol.
Nos aporta vitamina D.


Pero inmersos en el disfrute del sol, muchas veces no atendemos a las posibles consecuencias que puede generar el hecho de exponernos durante varias horas seguidas al sol. 

¿Qué nos puede causar una exposición prolongada al sol?

Eritema solar: enrojecimiento, dolor e incluso formación de ampollas en la piel. Se necesita “enfriar” la piel para que se termine curando.
Alergias solares, destacan la Fotodermatosis Polimorfa (EPL) y el acné estival. 
Fotosensibilidad procedente de fármacos.
Envejecimiento prematuro de la piel: pecas, manchas seniles, piel áspera, etc. 
Queratosis actínicas que puede derivar en una lesión cancerosa. 
Cáncer de piel.


Debemos tomar consciencia de estos riesgos y recordar la palabra: PROTEGER, PROTEGER Y PROTEGER

¿Cómo?

Usa protección solar diaria. Aunque no vayas a tomar el sol es necesario que no pierdas la rutina de aplicarte crema solar. Recuerda renovarla re-aplicando cada poco tiempo. Se recomienda SPF50 sobretodo en la cara.
Busca lugares con sombra, especialmente entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde, horas en las que más fuerte da el sol. Se puede tomar el sol en lugares donde da sol y sombra y también nos ponemos morenos
Usa ropa de protección: sombrero, camisas de lino…

Llega el momento de disfrutar y descansar, pero siempre con PROTECCIÓN. 

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